| 24 Junio 2010
Parece que cada vez que se celebran elecciones, estaremos obligados a escuchar sobre las impugnaciones ante la Junta Central Electoral, es decir, el pataleo a que nos tienen acostumbrados los candidatos perdedores y los partidos politicos, argumentando que se cometieron fraudes.
El principal partido de oposición, el PRD, sin dudas, que ha sido el gran perdedor. Sus dirigentes saben que las posiciones que obtendrían en las elecciones no eran las más halagueñas. Según las proyecciones eran muy pocas y asi constaban en todos los estudios o encuestas de opinion mandados a realizar por ellos y por los otros partidos, de modo de que ahora es fácil decir le que le hicieron out y que los recursos del Estado determinaron el triunfo del partido gobernante, el PLD. ¿Acaso se olvidan ellos que también los recursos municipales son recursos estatales, de modo que el PRD podía manejarlos a su antojo porque los ayuntamientos municipales en su mayoría estaban bajo su control?. Parece que la paja solamente se ve en el ojo ajeno, porque todos los partidos han hecho lo mismo.
Ya un sector significativo de la población está saturado de todas las cosas que suceden en las películas electorales, y lo ideal sería que los partidos dejen de actuar como lo han venido haciendo, supuestamente utilizando los recursos del Estado, auspiciando el clientelismo y el transfuguismo. Se habla ya que más de un 44% de población se abstuvo de ejercer el derecho al voto, cansado de todas esas cosas.
Claro está que es muy fácil decir que se perdió por una u otra cosa, cuando en sus entrañas están latentes fuertes contradicciones resultantes, precisamente, de lo que ocurrió en las elecciones internas del PRD para elegir sus puestos directivos por el ¨poder¨ de Miguel Vargas Maldonado, que conllevó a que importantes dirigentes de ese partido, por otro lado, se quedaran cruzados de brazos apostando, en cierto modo, a que ocurriera la catástrofe electoral vaticinada para el PRD y vengarse del actual presidente perredeista.
Por lo que parece, el otrora partido del jacho prendío o el buey que más jala, tendrá que conformarse con quedarse fuera del festín del pastel legislativo en la Cámara de Senadores en la que no alcanzaron ninguna posición legislativa. No es fácil conformarse cuando se sabe que como partido no tendrán influencia para seleccionar a los miembros del Tribunal Superior Electoral, de la Cámara de Cuentas, de la Primera Magistratura y de otras muchas instituciones importantes porque no cuentan con la mayoría en las Alcaldías Municipales, ni en la Cámara de Diputados ni en otras instancias de poder.
De todos modos, el PLD deberá también curarse en salud, pues aunque todo el poder en sus manos, debe ser cuidadoso por el bien de la democracia dominicana. Eso espera la población consciente, sin distingos de sus miembros y de partidos.


















